Fumar afecta directamente la cicatrización y la salud de los tejidos que sostienen un implante. El tabaco disminuye el flujo sanguíneo, retrasa la integración del implante con el hueso y aumenta significativamente el riesgo de fracaso.
Si ya tienes implantes, dejar o reducir el consumo mejora su pronóstico. Si estás pensando en colocar uno, suspender el tabaco antes y después del procedimiento es una de las mejores decisiones para que el tratamiento resulte exitoso.



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